La elección del titular o titulares de una vivienda, esto es, las personas que firmarán el contrato privado de compraventa y préstamo hipotecario, es una decisión importante que deben tomar con calma los sujetos implicados en la compra.
Si la adquisición del inmueble corresponde a una persona soltera no existe ningún problema, pero si los titulares son dos o más sujetos es necesario tener en cuenta el régimen legal en que se encuentran antes de firmar el contrato.
En líneas generales, la titularidad se debe plasmar en el contrato de compraventa privado, en la escritura de compraventa, así cómo en la solicitud del préstamo y en la escritura pública de la hipoteca. De esta forma, figurará también en el Registro de la Propiedad una vez que se hayan formalizado todos los trámites.
Si los titulares, finalmente, son varios individuos es necesario recoger en qué medida es titular cada uno. Por ejemplo, los titulares pueden adquirir la vivienda con carácter ganancial o bien por mitades indivisas.
Ahora bien, ¿por qué es importante tener en cuenta esta titularidad? Veamos cómo influye ser el titular de una vivienda sobre distintas situaciones.
a. Modificación de la titularidad. Una vez firmado el contrato cambiar a los titulares de una vivienda puede conllevar un gran coste económico pues exigirá una serie de trámites administrativos y obligará a elevar de nuevo el contrato a escritura pública.
b. Deducción por inversión en vivienda habitual. Los titulares de la vivienda se podrán practicar una deducción por inversión en vivienda habitual en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
c. Separación o divorcio. La titularidad de la vivienda será decisiva en la liquidación del régimen económico matrimonial.
d. Ayudas para vivienda protegida. La titularidad es clave para comprobar el cumplimiento de los requisitos necesarios para acogerse a posibles ayudas para adquirientes de viviendas protegidas.
Fuster & Associates puede asesorarle en la elección de los titulares antes de firmar el contrato privado de compraventa.
Si la adquisición del inmueble corresponde a una persona soltera no existe ningún problema, pero si los titulares son dos o más sujetos es necesario tener en cuenta el régimen legal en que se encuentran antes de firmar el contrato.
En líneas generales, la titularidad se debe plasmar en el contrato de compraventa privado, en la escritura de compraventa, así cómo en la solicitud del préstamo y en la escritura pública de la hipoteca. De esta forma, figurará también en el Registro de la Propiedad una vez que se hayan formalizado todos los trámites.
Si los titulares, finalmente, son varios individuos es necesario recoger en qué medida es titular cada uno. Por ejemplo, los titulares pueden adquirir la vivienda con carácter ganancial o bien por mitades indivisas.
Ahora bien, ¿por qué es importante tener en cuenta esta titularidad? Veamos cómo influye ser el titular de una vivienda sobre distintas situaciones.
a. Modificación de la titularidad. Una vez firmado el contrato cambiar a los titulares de una vivienda puede conllevar un gran coste económico pues exigirá una serie de trámites administrativos y obligará a elevar de nuevo el contrato a escritura pública.
b. Deducción por inversión en vivienda habitual. Los titulares de la vivienda se podrán practicar una deducción por inversión en vivienda habitual en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
c. Separación o divorcio. La titularidad de la vivienda será decisiva en la liquidación del régimen económico matrimonial.
d. Ayudas para vivienda protegida. La titularidad es clave para comprobar el cumplimiento de los requisitos necesarios para acogerse a posibles ayudas para adquirientes de viviendas protegidas.
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